Lunes, Mayo 29, 2017

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Entrevista a Marcelo Bustamante

marcelo bustamante

 

Entrevista a Marcelo Bustamante Olivares.

Más que una entrevista, queremos hacer un homenaje a la trayectoria y temple de un empresario peruano, que siempre apostó por la innovación manteniéndose hoy en día vigente con asesorías en importantes empresas agrícolas del país.  Un ejemplo a seguir.  

 1.- Cuéntanos Marcelo, cómo se inició tu historia en la agricultura?

Nací en Arequipa y mi familia que hace muchos años se había radicado en la zona desarrollaba agricultura en campos muy cercanos a la ciudad, ganadería de engorda y principalmente lechería.  Las familias eran muy distintas en esa época, mi abuelo materno tuvo 21 hijos y además manejaba fundos ganaderos en Puno.  Estoy hablando del año 1945 en donde la hacienda principal tenía 120.000 hectáreas y otros 2 fundos de 5.000 y 7.000 hectáreas de praderas naturales eran manejadas para criar vacunos, ovejas y alpacas, siendo uno de los predios productivos más grandes de esa zona.  Se inició la crianza ovina con razas criollas y después con inseminación artificial empezamos a criar Corriedale y Merino.  En vacunos criamos el Brown Swiss, raza de doble propósito que se adaptó bien a la zona.  En 1959 me titulé de Ingeniero Agrónomo en la Escuela Nacional de Agricultura en “La Molina” y en 1960 me traslado a Puno a trabajar unas haciendas que alquilé y quedaban cerca de los predios de la familia entre 3.500 y 4.000 metros.  En total estuve 6 años haciendo ganadería en Puno y al segundo me casé moviéndome con familia al lugar.  Ya en esa época se escuchaban rumores de la reforma agraria y en un viaje que realicé al norte del Perú por casualidad escuché de una irrigación nueva que se proyectaba en San Lorenzo, Piura y decidí invertir en un fundo en esa zona.  Al comprar la propiedad estuve 2 años entre Piura y Puno pasando 15 días en cada lugar.  Era una odisea ya que de Puno bajaba en tren a Arequipa y luego agarraba mi carro y manejaba 24 horas hasta Piura haciendo escala en Lima.  Luego expropiaron todas las haciendas de Puno incluida las que tenía arrendadas y me quedé sólo con el fundo de Piura.  En la expropiación el gobierno no pagó la tierra, sólo pagó el ganado a una valorización muy baja al contado.  Perdimos todo el trabajo hecho por años, fue una lástima ya que la tierra se la entregaron a las comunidades para dividirla en parcelas de 20 hectáreas.  Cuando comenzamos a trabajar el rendimiento de lana era de ½ a 1 libra por animal y con inseminación artificial importamos genética de Nueva Zelandia, Argentina y Uruguay llegando a obtener de 4 a 6 libras de lana fina por animal.  Hace 7 años regresé por turismo a la zona y visité las tierras que trabajábamos y me enteré que todo el plantel de raza fina que logramos desarrollar al final se lo habían comido.  El problema es que con 20 hectáreas no había mucha oportunidad para desarrollar cosas y la reforma fracasó en Puno perdiéndose 25 años de trabajo e innovación.  Hoy se está desarrollando la quinoa y los cultivos de papa, pero sin y irrigación es difícil obtener buenos resultados.  Finalmente se perdió la ganadería en Puno y el desarrollo de la región ha sido por la minería.  Uno de los fundos alquilados se destinó a la crianza de alpacas, llegando a 12.000 animales de todos los colores.  Con el tiempo fuimos seleccionando los mejores ejemplares llegando a tener un 80% de alpacas blancas, color más preciado para la industria textil.

2.- Una vez radicado en Piura como se inicia la actividad agrícola?

Comencé con cultivos de algodón, eran 110 hectáreas regadas con la irrigación San Lorenzo en Tambo Grande, que se inició por etapas con 250 millones m3 y hoy riega más de 30.000 hectáreas.  En 1964 tuvimos una gran cosecha de algodón y al año siguiente tuvimos un ciclo terrible con las “siete plagas de Egipto” y prácticamente no tuvimos cosecha, así que decidimos invertir en frutales.  Es así como planté mi primer huerto de mangos.  En Piura no había frutales y los mangos eran criollos, árboles aislados de casi 100 años en Chulucanas, no eran plantaciones.  Me conseguí los portainjertos en un vivero de Trujillo que recién había importado las yemas desde Florida.  Comencé con 30 hectáreas principalmente con la variedad Haden de fruto pequeño y algo de Rosado de Ica, una variedad criolla mezclada con otra genética que nadie sabía bien lo que era.  Creo que fue la primera plantación con mentalidad exportadora, siendo que en esa época no se podía exportar y vendíamos a buenos precios en el mercado interno.  Había muy poco mango en el Perú y hoy se está llegando a 18.000 hectáreas de las cuales 12.000 están en San Lorenzo.  En los años siguientes comencé con una empresa a exportar mango vía aérea a Estados Unidos con muy buenos retornos.  Piensa que no existían contenedores y embalábamos a mano cajas de 4 kg en forma muy rústica.  Mi objetivo era sembrar la propiedad completa, pero se rumoreaba que San Lorenzo también sería expropiado y tuvimos que suspender las nuevas plantaciones.  Una vez terminada la dictadura logré sembrar el resto de la propiedad quedando con 95 hectáreas plantadas; en el proyecto nuevo de 65 hectáreas innovamos a la variedad Kent con mejores características comerciales, muy apetecida en Estados Unidos y Europa teniendo mejor postcosecha para viajar, pero para entonces muchos agricultores ya se habían entusiasmado en plantar mangos y la oferta al igual que hoy, supera la demanda en enero-febrero y los precios bajaban muchísimo sin poder regular la exportación.  Los precios cambiaron de US$ 5-7 / caja a US$ 2 / caja, pagando con suerte los costos de exportación.  Hoy felizmente se ha logrado un acuerdo con los exportadores de enviar los volúmenes que el mercado necesita, incluso sacrificando fruta en origen para no derrumbar los precios en destino.  El mango se concentra en Piura, algo en Lambayeque y muy poco en Ica, ya que el sur compite con la producción mexicana haciendo poco viable el negocio.

3.- Qué otros negocios agrícolas has desarrollado?

Con la crisis de precios que se generó en el mango me contacta en 1994 una empresa de créditos norteamericana que había tomado en prenda unos fundos con limón y mangos en Lambayeque y me propusieron que manejara los predios en sociedad con ellos para disminuir la deuda.  Les propuse arrancar y sembramos 105 hectáreas de capsicums (principalmente paprika, pimiento morrón y piquillo) con 4 campañas muy buenas y lograron pagar toda la deuda.

Otra actividad que desarrollé fue el negocio acuícola cultivando langostinos en Tumbes, llegando a 120 hectáreas de piscinas con muy buena rentabilidad durante 4 años.  Luego apareció un virus originario de Asia llamado la “mancha blanca”, liquidando toda la producción de langostinos de Tumbes.  Mis socios se desanimaron y no quisieron esperar 2 años para revertir la situación, por lo cual volví a trabajar con capsicums. 

Además con otros socios desarrollamos una empresa distribuidora de materiales de construcción y cemento llamada Normana que tuvo un fuerte crecimiento a nivel nacional, teniendo locales en Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Talara, Tarapoto, Lima, Ica Chincha y Huancayo.  En pleno crecimiento nos enfrentamos al nefasto gobierno de Alan García con una inflación del 15.000% y tuvimos que liquidar ya que era insostenible cualquier actividad comercial.  Entonces regresé al fundo de San Lorenzo el cual finalmente lo vendí para radicarme en Lima.  Hoy me dedico a realizar asesorías a empresas agrícolas en el norte del país y a 30 hectáreas de mango que aún conservo en Piura. 

4.- De todas las épocas, cuál periodo ha sido el más difícil?

La época de Velasco y también el primer gobierno de Alan García donde el país quedó económicamente destruido con la hiperinflación.

5.- Como ves el presente y futuro agrícola del Perú?

Muy bien, este país tiene un tremendo potencial alimentario por el clima y sumado a las nuevas irrigaciones, se está ganando al desierto. 

Piensa que San Miguel, el primer fundo de mangos de Piura que planté, también fue el primer huerto con riego tecnificado en 1990 en la zona de San Lorenzo.  Antes todo era por poza o surcos y gastábamos una barbaridad de agua.  En la actualidad la mayoría de las inversiones hacen un buen manejo del agua con riego tecnificado. 

El gran desarrollo está en la costa, suelos planos arenosos, pero el potencial es gigante.  La Sierra con valles interandinos son excepcionales para muchos cultivos y la prensa está anunciando irrigaciones nuevas para esta región, incluso para caña de azúcar.  La Selva también es rica en potencial y te puedo asegurar que hasta Puno podría desarrollar agricultura rentable.  En los 3.500-3.600 metros se puede cultivar quinoa y papas con buenos rendimientos.  Piensa que las temperaturas mínimas en invierno son de -8°C y en verano 18-22°C; la zona alta para alpaca sobre 4.000 metros alcanza -25 °C con extensas praderas naturales de buenísima calidad sin considerar las nuevas variedades de pasto que se pueden adaptar, pero se necesita irrigación para todo esto y lamentablemente en el gobierno de Velasco se cortó este desarrollo fracasando finalmente el concepto de minifundio.  Hoy es básicamente para autoconsumo y queda mucho por hacer. 

6.- Como parte el desarrollo agrícola en Perú?

Para mí, el gran cambio lo hace el gobierno de Fujimori cambiando la política monetaria.  Se generó el estímulo y confianza para que los inversionistas se interesaran en la agricultura y en vez de sacar los capitales al extranjero los movieran dentro del país.  Si bien el término del gobierno fue escandaloso por la corrupción de Montecinos, hay que reconocer que franqueó la economía del Perú, la abrió al mundo cuando estaba totalmente cerrada.  Los siguientes gobiernos han mantenido una política similar y en la actualidad se observa una ansiedad por invertir.  Hay que reconocer la línea de trabajo que desarrolló el premier y ministro de economía Jorge Camet en el primer gobierno de Fujimori que logró cambiar la cara al país.

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