Lunes, Mayo 29, 2017

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Ciclo Lunar

La luna y su influencia

Es conocido que la Luna acompaña a la tierra en su movimiento en torno al sol, orbitándola como un gran satélite artificial.

 

Movimiento y rotacion de la luna

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Las caras de la luna

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Perigeo: momento de menor distancia entre la Tierra y la Luna (356.410 km). Desde la Tierra la Luna se observa en su máximo tamaño y coincide con el We Tripantu, Año Nuevo mapuche celebrado desde el 21 al 24 de junio. En mapudungún significa “nueva salida del Sol” y coincide con el día más corto del año, similar al Año Nuevo del 31 de diciembre en el hemisferio norte. Llama la atención que muchas culturas ocupan esta fecha para celebraciones.

Apogeo: momento de mayor distancia entre la Tierra y la Luna (406.700 km) en donde se aprecia desde la Tierra el menor tamaño de la Luna.

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Sin duda alguna la fuerza de atracción de la Luna más la del Sol sobre la superficie de la Tierra en determinados momentos, ejercen un elevado poder de atracción sobre todo líquido que se encuentre en la superficie terrestre con amplitudes diversas.

 

Las fases lunares y la dinámica de la savia en las plantas

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Todas las masas que hay en el universo se atraen mutuamente y la fuerza depende de la masa de cada uno y de la distancia entre ellos.

Está demostrado, independiente de creer o no en las otras influencias que la Luna puede tener en las plantas, que la intensidad vegetal es superior en la Luna Creciente hacia el plenilunio, registrando el mayor incremento de azúcares en los cultivos en el periodo de aguas arriba. Se considera entre los 3 días después de Luna Creciente hasta los 3 días después del plenilunio el peak de actividad fotosintética, atribuido científicamente al incremento de la intensidad de la luz lunar sobre nuestro planeta.

 

La luminosidad lunar

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Otras investigaciones sobre la influencia de la luminosidad lunar en las plantas, estiman que, por lo menos en un 50%, la luz lunar tiene influencia sobre la maduración de muchos granos y una gran parte de frutos.

La luminosidad lunar repercute directamente en la actividad pesquera, la cual se vuelve más difícil durante la fase de la luna llena, pues para los peces es más atractivo aprovechar al máximo la abundancia de alimento que sus propias aguas les ofrecen a la vista, por el reflejo de la luz lunar, que distraerse con una peligrosa carnada extra territorial. Por otro lado, la oscuridad que ofrecen las noches durante la luna nueva es catalogada como la mejor oportunidad para la captura de una buena cantidad de ejemplares.

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En Dinamarca estudios recientes muestran que la mayor actividad antisocial y de agresividad de algunas personas en el tráfico automovilístico, agresiones vinculadas con la ingesta de bebidas alcohólicas y crímenes pasionales se registran con mayor incidencia cuando la Luna está en su plenilunio y las cifras registran una caída cuando la Luna se encamina al novilunio.

En las áreas de la medicina y la salud también se observa un aumento significativo de la actividad psíquica, principalmente de las personas que convulsionan o sufren de epilepsia.

En los humanos está comprobado que la mejor Luna de miel y la mejor libido se da intensamente 3 días antes de la Luna llena y 3 días después de la misma.

En Luna llena se produce el mayor porcentaje de nacimientos debido al movimiento de las aguas del globo, que ejercen su acción sobre el líquido amniótico cuyo “ascenso” en el momento de la maduración del embarazo puede favorecer las contracciones uterinas lo que provoca el parto.

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Es difícil relacionar el ciclo lunar en la agricultura pensado en la operación de un predio grande, pero sí se pueden realizar ajustes para los sectores más vigorosos o más débiles planificando una faena en las 2 semanas con Luna favorable. Es así como el Anillado de Ramas, Poda de Producción, Nutrición de P y Zn podrían aumentar su eficacia. Una aplicación directa para el aguacate es la toma de muestra de frutos para determinar la materia seca. Durante años ha llamado la atención la evolución errática cuando se pretende liberar a los productores para iniciar la cosecha de exportación. El gremio ha estudiado el calibre de la fruta, ubicación del fruto, exposición al sol, etc, sin encontrar resultados estadísticos. Según Restrepo, la mayor acumulación de materia seca en los frutos se logra 3 días después de Luna llena y luego en cuarto menguante disminuye.

Nuestra cultura occidental dejó de mirar el cielo, ya que las grandes ciudades con smog y luminarias exageradas impiden su observación. Las antiguas culturas basaban su funcionamiento en la astrología y como ejemplo los romanos designaban los 7 días de la semana a los astros que desde la Tierra se podían observar: Lunes = Luna, Martes = Marte, Miércoles = Mercurio, Jueves = Júpiter, Viernes = Venus, Sábado = Saturno y Domingo = Sol. Si se ponen los 7 días alrededor de una circunferencia se obtiene la “estrella de las siete puntas” que simboliza la influencia de los 7 astros o dioses en el flujo de la energía humana e incluso de la Tierra. Los 7 planetas indican los “hornos del alma”, como los alquimistas llamaron a los 7 centros energéticos principales en los humanos o también conocidos como “chacras”. Esta estrella alquímica de 7 puntas era tan importante que los Caballeros Templarios la grabaron por todo el territorio francés en sus castillos.

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Por otro lado, se le atribuye a los egipcios el primer calendario lunar de la humanidad, enfocado en predecir las subidas del río Nilo, evento vital para su el desarrollo de su cultura.

La naturaleza nos regaló una guía perfecta que luego fue modificada inorgánicamente con el calendario gregoriano, generando 12 meses, 30 a 31 días por mes y peor aún ajustando febrero a 28 con años bisiestos para lograr una cuadratura.  Pero aún existen prácticas ancestrales dentro del mundo agrícola ligadas a la Luna, por ejemplo en el trópico se corta el bambú o guadua durante la mengua, ya que los entrenudos están secos y posteriormente no se pudre; al mismo tiempo en el sur de Chile está la costumbre de cortar la madera en la mengua para lograr el mismo propósito.  El paso del tiempo no ha podido modificar prácticas arraigadas y ojalá que las próximas generaciones vuelvan a mirar el cielo.   

 

 

 

JENARO GAJARDO VERA

“EL CHILENO DUEÑO DE LA LUNA”

 

Jenaro Gajardo Vera, aunque nacido en Traiguén, en 1919 se radicó muy joven en Talca. De profesión abogado aunque también ejerció como pintor y poeta.

Una vez ambientado en Talca, se dio a la tarea de crear una Sociedad Telescópica Interplanetaria. En su directorio figuraba nada menos que el Obispo Manuel Larrain, lo que acalló cualquier comentario burlón en torno a la institución. Uno de los objetivos era ni más ni menos que “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres”.

 

La inscripción de la Luna

Pero fue su “apropiación de la luna”, lo que inmortalizó a Gajardo y esto se gestó de curiosa manera: Existe en la capital maulina, desde 1868, el Club Talca. Allí reconocían lugar los miembros de la ya alicaída aristocracia talquina. Los Silva, Donoso, Cruz y Concha eran los apellidos que se repetían entre los socios. En sus amplios salones de la calle 1 Oriente, se debatían y armaban candidaturas que impidieran el ingreso de ideas revolucionarias que pusieran en riesgo sus rancios privilegios.

Jenaro Gajardo intentó ser socio del exclusivo Club. Una noche de septiembre de 1954 fue invitado a una comida. Se le dijo que su condición de profesional le daba opción para ser aceptado como miembro, pero, uno de los integrantes se opuso a su afiliación, por cuanto debía acreditar un bien raíz.

Fue entonces que advirtió a la luna llena que brillaba en el cielo. No tardó en discurrir su iniciativa: inscribiría al satélite natural de la tierra como su propiedad.

Al día siguiente, 25 de septiembre de 1954, sin vacilación, se presentó ante el Notario de Talca, César Jiménez Fuenzalida y le solicitó dejar constancia de que se declaraba dueño de la luna, para lo cual acreditaba que lo era desde antes de 1857 (fórmula usada en la época para sanear terrenos sin título de dominio) del satélite natural de la tierra, describiendo sus me 

 

El Apolo 11

Una situación de contienda judicial internacional se suscitó cuando Estados Unidos preparaba su viaje a la luna, en 1969, con tres astronautas a bordo. Gajardo, en conformidad a las disposiciones legales internacionales, había gestionado, a través del abogado Enrique Monti Forno, la revalidación de su dominio en Washington. Todo ello, por cuanto las normas universales de la ONU sólo reconocían propiedad privada hasta una altura de 80 kilómetros, pero como esa reglamentación era de 1967 – y la escritura de Gajardo de 1954 – ésta prevaleció sobre aquella.

 

Problemas con impuestos internos 

Pero si don Jenaro fue ingenioso al hacerse tan audazmente propietario de la romántica luna, más aguzado pretendió ser Impuestos Internos, quien envió un par de inspectores a visitarlo, nada menos que para el cobro de las contribuciones. Ni corto ni perezoso, don Jenaro les dijo: “Ningún problema en reconocer la deuda, pero exijo que, en conformidad a la ley, Impuestos Internos visite mi propiedad y la tase. Después hablamos”. Desde luego, el servicio no insistió.

 

 Inscribir el planeta Marte


Pero la situación incluso sentó jurisprudencia en materia de propiedad espacial. Una vez, el entonces Ministro de la Corte Suprema Rubén Galecio Gómez le dijo: “Bueno, si tú inscribiste la luna, yo puede hacer lo mismo con el planeta Marte”.
Gajardo respondió ágilmente: “No puedes, por cuanto el Derecho Civil impide reclamar propiedad sobre un bien que no pertenece a la Tierra, como es el caso de Marte”.

Poco antes de fallecer, en 1998 – sus últimos días los pasó en el Balneario de Santo Domingo – extendió su testamento en la Notaría de Ramón Galecio en Santiago. Al referirse a sus bienes, expresó. “Dejó a mi pueblo la luna, llena de amor por sus penas”.

 

 GGV

 

 

Jenaro Gajardo, el hombre dueño de la luna

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