Lunes, Mayo 29, 2017

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Entrevista Juan Wenke

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Conversando con Don Juan Wenke

Como primera entrevista escogimos a un Grande. Don Juan con sus 90 años y una larga trayectoria en el agro, aún visita sus campos de La Ligua, Cabildo, Petorca e Illapel. Es considerado un pionero en nuestro rubro, ya que siempre ha mirado hacia el futuro. Disfruten estas líneas de historia.

1- Como llegaron los Wenke a Chile


Mi padre llamado Hans Wenke Mengels era hijo de agricultor de un pequeño pueblo al norte de Alemania muy limitado climáticamente. El llega a Chile el año 1923 luego de servir a su patria en la primera guerra mundial, ya que a los 17 años estaba haciendo el servicio militar. Primero fue marino y terminó como aviador, siendo prisionero inglés en Escocia por 2 años (1917 – 1918). Siempre destacó el buen trato que le dieron los ingleses mientras fue prisionero de guerra. Una vez terminado el conflicto quiso volver a su país, pero no pudo porque los mares estaban minados y tuvo que esperar 2 años más en Inglaterra.

Mi padre, sale el año 1920 de Alemania con rumbo a Argentina en donde estuvo un año y se decide venir a Chile por las conexiones que sostenía con Don Emilio Williams (futuro suegro), el cual era cónsul de Bremen, segunda generación de alemanes y a la vez poseía campos en el sur de nuestro país.

Ya en Chile se reúne con Don Emilio Williams y con su futura esposa hija de Don Emilio, “mi madre” nos señala, Doña Senta Williams Herbst, y contraen matrimonio en Talca. Se instalan en esta ciudad arrendándole un fundo a Don Emilio, años difíciles menciona Don Juan ya que comienza la “crisis del 29”.

Cuando tenía 7 años nos mudamos a Santiago y me aceptan en el Colegio Alemán. Luego doña Emilia Errázuriz, hija del ex Presidente Federico Errázuriz Echaurren, le pide a mi padre que se haga cargo de sus tierras en Colchagua. Era la conocida Hacienda “El Huique” destinada a la engorda de ganado y trigo. Mi padre inició las primeras siembras de arroz en el lugar. Me acuerdo perfecto, era adolescente y me gustaba acompañar a mi padre en el campo. La casona era fascinante y luego fue donada al Ejército. Mi padre trabajó durante 30 años en “El Huique”.

Yo una vez trabajando, a los 24 años me casé con mi actual señora Doña Mónica Harnecker, hija de Reinaldo Harnecker fundador de la energía eléctrica chilena quién participó de la fundación de Endesa Chile. El padre de él, Otto, fue el primer minero en la zona de La Ligua. Pensaban que hacia brujería porque sacaba un cobre muy puro. Por sus conocimientos traía elementos de Alemania para la fundición, esa era la brujería.

2- Como afectó a Chile la crisis del 29 ?


Fue terrible menciona, lo recuerdo de niño, no había bencina, y el escaso combustible venía en tarros de pintura. La escasez de alimentos no fue grande, ya que para los alimentos básicos, nos proveíamos de las cosechas. Se cultivaba trigo el cual era para exportación.

3- Como fueron sus primeros pasos en la agricultura?


Mi padre compra el Fundo “El Ingenio” en el año 1941 a Don Fernando Matthei padre y a su socio Alberto Schwenke. El fundo eran 700 hectáreas incluyendo la casa patronal que hoy aún existe en “El Ingenio” con data del año 1906, el mismo año del terremoto señala Don Juan. Esta tierra es conocida por haber pertenecido a “La Quintrala” en la época de la colonia.
Yo en ese entonces estaba en la Escuela Militar ad portas de ingresar a la Universidad de Chile a estudiar la carrera de Agronomía y es ahí donde se define mi carrera, nos recalca.
Luego de una deuda importante que genero mi padre en 1941, “el año más lluvioso que he vivido”, el trigo se apolvillo por ataque de hongos y perdimos toda la producción. En ese momento mi padre decide vender el fundo “El Ingenio” a lo cual sale mi madre, ya acomodada y feliz en la provincia de La Ligua, me pide hacerme cargo de la administración para levantarlo. En tres palabras claras me señala, “hazlo por mí”.
Por lo tanto en el verano del año 1943 antes de empezar mi primer semestre en la carrera de Agronomía, decido no ingresar e ir a administrar el fundo “El Ingenio”.

4- Que cultivos habían en ese entonces en el fundo “El Ingenio”


En los sectores aledaños había mucha variedad, como piñas, chirimoyos, limones, paltos, olivos y viñas.

El Ingenio en ese entonces tenía viñas de la variedad Torontel las cuales se daban de una manera increíble, no en cuanto a volumen si no que en cuanto al aroma. Se vendía a granel a un 40% más del precio normal. Yo si tuviera que partir de nuevo pondría una viña de rulo en el secano de la VII región, afirma con nostalgia. Era un buen negocio fíjese, se peleaban la cosecha en esa época.

También teníamos plantados olivos (80 ha) y limoneros; estos últimos los planté yo señala. La variedad era Génova y fue fantástico, es ahí donde se recupero “El Ingenio” debido a la anterior pérdida que había ocurrido con el trigo.

5- Porque le llamo la atención el cultivo del palto?


Muy simple responde. Porque habían unos paltos que se daban fantástico en el sector y fíjese que esa siempre fue la finalidad del porque se compró el campo. Habría que haber sido muy porfiado para plantar otra cosa.
Recuerdo que trajeron un surtido grande de variedades mexicanas señala, como Mayapan, pero no había ninguna con proyección comercial que destacara. Ya en el año 1964 en Cabildo empezamos a poner la variedad Hass. Nos conseguimos las púas con un joven agrónomo y comenzamos inmediatamente la reinjertación.

Se manejaban densidades muy altas de 8 x 8 m. y algunas veces nos íbamos a un marco de plantación de 10 x 10 m. Recuerdo que el contenedor del pan de tierra era de totora y el inicio de producción comenzaba a los 3-4 años aproximadamente.

6- Exportaban?


En esa época nosotros no exportábamos; los que empezaron con la exportación fueron los que fundaron Propal y Agricom. Era muy buena la exportación, “se pagaba mucho”.

7- Como ve la crisis del agua?


La crisis del agua no tiene solución señala, por el ciclo seco y el consumo que existe actualmente. Antiguamente usted pedía agua y se la daban, provocando que hoy en día hay miles de pozos.

Nosotros en Cabildo y Petorca fuimos los primeros en hacer pozos durante la terrible sequía del 67, 68 y 69, un ciclo muy parecido a este señala. Eran pozos norias de 6 metros de profundidad. Hicimos tres y obtuvimos un tremendo reguero que permitió regar casi todo el Fundo.

Una técnica que aplicaba en los años secos era que cuando llovía, le metíamos una rastra constante al suelo para así cortar la capilaridad del agua, manteniendo más tiempo la humedad. Había que ingeniárselas como se pudiera, comenta riéndose.

8- Cuáles son las crisis más fuerte que recuerda haber vivido como agricultor?


Lógicamente el periodo de Allende, indiscutiblemente. Teníamos mucha gente trabajando para nosotros, “fueron años complicados”. La gente no iba a trabajar por las reuniones nocturnas. Menos mal que teníamos buenas relaciones con todos. Frei fue muy débil y cuando llegó Allende barrió “con todo”.

9- Porqué no se expropió “El Ingenio”?


Pienso que a los buenos productores no los tocaron, había cierto respeto por la tierra que era trabajada, pero obviamente se cometieron injusticias. Yo perdí un campo muy grande destinado al cultivo de hortalizas, en lo que hoy es Ñuñoa. Imagínese lo que sería hoy!!

10- Qué otra época fue difícil, la sequia del 69?


No!!. exclama, esa época fue muy buena para nosotros, por los pozos. Tuvimos suerte que justo llegara la energía eléctrica a la región y pudimos bombear el agua. El costo de la electricidad era muy barata.

Para el segundo gobierno de Carlos Ibañez del Campo (1952-1958) recuerdo que fue complicado. A veces faltaban divisas, no había café, aceite, azúcar, etc. No había nada importado. El Ministro de Hacienda de entonces le decía: “Señor Presidente, no tenemos divisas para comprar esto…… y le respondía, no lo compre no más poh!!.

Me recuerdo una experiencia que me pasó, tuve que recibir en el Fundo a una comisión que venía de San Felipe conformada de altos funcionarios estatales, el Intendente, el gobernador de La Ligua, el Jefe de Obras Públicas, etc. Cuando llegaron a “El Ingenio” pasó que no teníamos ni té, ni azúcar, sólo pan que lo hacíamos ahí y palta. Por lo tanto, con mi mujer tuvimos que servirles un té de hojas de palto con miel y un rico pan con palta. Quedaban fascinados!, comenta con riéndose.

11- Se acuerda de sus primeros viajes a California?


Si, fueron entre los años 1966-1967. Muchos agricultores tenían en la mira irse, la reforma agraria nos perjudicó mucho y siempre viajé para conocer la realidad agrícola norteamericana, pensando también en invertir fuera.

12- Nos comentaron que era un muy buen piloto, es cierto?


Si, era bueno (ríe). Lo que más me gusta es volar. Empecé tarde, en el año 1952, éramos 3 pilotos que habíamos en La Ligua, los hermanos Fara y yo. Nos entrenaba un militar que había en el sector. Una vez hicimos un avión, un monomotor. Trajimos un kit y lo armamos acá pero la mantención era lo más complicado, recuerda.

13- Alguna experiencia límite volando?


Me han tocado varias. A todos les toca pasar sus sustitos. Un día nublado en La Ligua como siempre, llegue solo al aeródromo saque el avión y no lo calenté, si no se calienta el motor se empieza a congelar y se apaga, explica. Entonces como estaba a poca altura me tiré al lado del hangar de La Ligua, caí justito señala.

Otra ocasión más extrema aún, fue un viaje que hice de San Felipe a Santiago con Casimiro, el administrador del Fundo. Partimos tarde por lo cual en mitad del camino se empezó a oscurecer y no podíamos volver a San Felipe, por lo tanto a medida que se oscurecía me iba cargando cada vez más hacia la cordillera a 4000 metros de altura. Llegamos a la altura de Farellones y seguí un curso de un río esperanzado que fuese algún afluente del Mapocho. Gracias a Dios así fué y en medio de la oscuridad empezamos a divisar las luces de Santiago llegando a oscuras a Tobalaba. Recuerda que en esa época no existían los aparatos que hoy se usan para pilotear.

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